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Bullying: ¿Intervenciones Efectivas?

Shlomit Oliel, Psicólogo de ô Calme
Agosto 01, 2017
El bullying es un término que se ha socializado masivamente al punto de ser utilizado en el lenguaje común de nuestra sociedad. Fácilmente se denominan ciertas situaciones "bullying" sin un sustento detrás que permita verificar que se cumplan las características de este fenómeno. Estimar la prevalencia de esta problemática no es una tarea fácil y es debido a la dinámica de silenciamiento subyacente y la falta de un diagnóstico específico.

El gran problema que enfrentamos hoy en día en Chile es que actualmente no existen programas validados que prevengan el bullying y no contamos con una cifra nacional de la prevalencia de este fenómeno en los colegios particulares, municipales y particulares subvencionados.

El Ministerio de Educación realizó varias encuestas de violencia escolar en el 2005 y 2008 , en conjunto con otros colaboradores, lo cual nos permitieron tener una panorámica general de los índices de violencia escolar a nivel nacional. Hoy por hoy, tenemos indicadores de calidad que nos arrojan información acerca de la convivencia escolar desde la percepción de los estudiantes, apoderados y funcionarios. Sin embargo, se hace necesario obtener mayor información que nos permita tener un barrido a nivel nacional de la prevalencia de este fenómeno y así generar acciones efectivas para abordarlo.

Según algunos estudios realizados en Estados Unidos (2001), a nivel nacional existe un 13 % de infantes que intimidan a otros niños, un 10.6 % que son intimidados, y un 6.3 % que caen en la categoría de ser agredidos y posteriormente agresores. En países líderes en esta temática, como Finlandia y Estados Unidos entre otros, existen programas de bullying, líneas de ayuda, apps, y sitios de internet. Todos aquellos orientan a la familia, a la víctima y victimarios acerca de la prevención del bullying. Tenemos un largo camino que recorrer en nuestro país con respecto a la prevención de este fenómeno. No obstante, como sociedad, podemos dar aportes para combatir este problema desde la psicoeducación de nuestros hijos(as) y estudiantes en temprana edad.

Se hace evidente que debemos empezar por entender las dinámicas y características detrás del bullying para poder determinar si mi hijo(a) está siendo víctima.

"El bullying como fenómeno se define como una relación de abuso entre pares. Las principales definiciones de bullying implican a lo menos la presencia de cuatro elementos para calificarlo como tal: (a) que se da entre pares; (b) que implica una situación de desequilibrio de poder; (c) que es sostenido en el tiempo y por tanto constituye una relación—no una situación aislada—de abuso; y (d) que la víctima o víctimas no tienen posibilidades de salirse de esta situación". (Mineduc, 2011).

Existen distintos canales por donde se da el bullying, el directo (agresiones verbales-físicas), indirecto (pelambres, ignorar/apartar, generar rumores, acciones poco visibles para la víctima), y ciberbullying (a través de comentarios o acciones en las redes sociales que afecten directamente a la víctima, ej: grabar sin permiso, snapshot, crear una página para burlase, entre otros). Si bien estas clasificaciones son importantes para poder identificar y delimitar el fenómeno, lo que lo determina es la frecuencia, la dinámica de poder y la experiencia de victimización.

Los esfuerzos de los establecimientos educacionales para prevenir el bullying apelan a enseñar desde el inicio de la vida escolar, actitudes prosociales que favorezcan una convivencia positiva. Actualmente, existen corrientes que aseguran trabajar técnicas de mindfullness y de yoga para disminuir la violencia escolar. Otras se enfocan en trabajar la "preocupación por el otro", mediante campañas de buen trato, comunidades escolares, grupos de ayuda formados por estudiantes y concientización acerca de las consecuencias psicológicas para las víctimas de bullying.

¿Como saber entonces si mi hijo(a) está siendo víctima de bullying?
Existen ciertos patrones que indican una mayor vulnerabilidad a convertirse en víctimas. Entre estas características se encuentran: baja autoestima, poca confianza en sí mismos, ausencia de habilidades para solucionar conflictos y carencia de habilidades sociales.

Es fundamental estar atento a la conducta de su hijo(a). Los padres y los profesores son los primeros en darse cuenta de que existe un cambio conductual. Se pueden observar las siguientes señales:
  • Retraimiento: la víctima parece estar más aislada, callada, ensimismada en casa y en el colegio.

  • En el colegio busca constantemente estar en compañía de un adulto, sobre todo en los espacios recreacionales.

  • Se puede acompañar de cambios conductuales como irritabilidad, oposicionismo y poca tolerancia.

  • Baja en los resultados académicos.

  • Estados de ánimo depresivo y ansioso que se traduce en: tristeza, aislamiento, desmotivación, inquietud, entre otros.

  • Cambios en la ingesta de alimentos (mayor o menor apetito), dificultades para tener un sueño reparador (insomnio, problemas de conciliación, despertar en varias ocasiones durante la noche o pesadillas).
¿Qué hacer si tengo sospechas que mi hijo(a) está siendo víctima de bullying?
  • Es importante preguntarle primero a su hijo(a) si está pasando algo en el colegio.

  • Solicitar una reunión en el colegio con el profesor jefe y el psicólogo para plantear la problemática.

  • Pedir resultados de la investigación realizada en el colegio y plantear una intervención del colegio con los demás involucrados.

  • Iniciar el tema con su hijo(a) y hacer un acompañamiento o contención emocional. No forzar el tema, solamente abrir canales de comunicación y estar atentos al estado emocional.

  • Solicitar una evaluación psicológica en el colegio en caso de comprobarse victimización.

  • Evaluar el apoyo psicológico externo para reforzar la autoestima, habilidades de comunicación asertiva, y empoderamiento.

  • Verificar que existe un seguimiento y acompañamiento de su hijo(a) en el colegio que permita erradicar el matonaje.
Estrategias para enfrentar el acoso escolar
  1. Romper la cadena de silencio. Busca ayuda en un adulto de confianza. El miedo a las represalias alimenta el poder del victimario.
  2. Favorecer en casa y el colegio la preocupación por el otro desarrollando campañas de buen trato, concientizando a los observadores, y promoviendo habilidades prosociales.
  3. Favorecer en su hijo(a) la autoestima, la confianza, desarrollar habilidades de comunicación asertiva y de resolución de conflictos.
  4. Mantener una comunicación abierta y favorecer una relación de confianza con su hijo(a) o estudiante.
El bullying, o acoso escolar, es un problema que afecta a miles de niños no sólo en Chile, sino en todo el mundo. Es fundamental, para prevenir y contrarrestar los efectos que el bullying puede generar en los niños, colaborar en el desarrollo de la empatía y combatir la indiferencia.

¡El Bullying es PROBLEMA DE TODOS!